Es que si hoy nos vamos a poner en el mood de confesar, yo empiezo diciendo que nada me gustaría más ahora, que ser como ellas.
Algún día aprenderé a disfrutar los números casi tanto, como ellos me disfrutan a mí.
A escalar retículas, hasta el punto donde las pueda desestabilizar y llevarte a tí, hasta donde no sea seguro saltar.